El Tom Collins es todo un clásico en los cocteles de vaso alto, o vaso Collins. En sus comienzos se empleaba Old Tom Gin, una ginebra ligeramente dulce que era bastante popular en Inglaterra hace más de un siglo.

En cuanto al origen de su nombre, existen varias teorías, están los que dicen que se creó en Estados Unidos y los que defienden que fue en Europa.

La teoría americana apunta a una broma que circulaba allá por 1874 en Nueva York, donde uno llegaba y te preguntaba si conocías a un tal Tom Collins, obviamente responderías que no y éste entonces te diría que el tipo está hablando por ahí de ti, contando cosas desagradables para que te cabrearas… aquello no era más que una broma pero tuvo bastante repercusión, al punto que un par de años más tarde Jerry Thomas decidió crear un coctel con el susodicho nombre.

La teoría europea es bastante menos rocambolesca, y apunta a un maitre del hotel Limerick de Londres llamado John Collins, quien tenía una notoria reputación como conquistador.

Sea cual fuere su origen, para preparar un Tom Collins necesitas los siguientes ingredientes:

  • 50 ml de ginebra
  • 25 ml de zumo de limón recién exprimido
  • 15 ml de sirope de azúcar
  • Agua de soda

Para prepararlo no tienes más que llenar un vaso con hielo, verter la ginebra y el resto de ingredientes, finalmente completas con el agua de soda y le das el toque final decorando con una rodaja de limón y una ramita de menta fresca

Al degustar el Tom Collins notarás que este clásico coctel muestra una gama de experiencias gustativas, desde el dulce al agrio y del fuerte al delicado. Todos los aromas ocultos de la bebida espirituosa se abren para crear un coctel deliciosamente asequible, que cualquiera puede disfrutar.